Domingo, 13 Octubre, 2019

Parte 1 de un tema extenso, aunque imprescindible

Es frecuente, aunque muy pocas veces reconocido genuinamente por los implicados, que el hecho de conocer, de saber y de “creer que ya se ha aprendido”, no redundan en la calidad de los resultados obtenidos tras aplicar estos compendios de elementos aparentemente suficientes, dentro de los procesos de competencia, producción, innovación y desarrollo.

¿Quizás hemos sido engañados por las estructuras de formación profesionales?

Mi percepción es que así es. Además que hemos sido manipulados dentro de un contexto de abusos que parte de una dura verdad primordial: Que la parte de nosotros que ha sido “mejorada con la información de transferencias que hayamos recibido”, no es la misma parte encargada de comandar y realizar los propósitos ante los cuales nos enfrentamos en el camino del destino. Es como haber participado en una adecuada instrucción teórica de las reglas del boxeo mientras que nos entrenamos en jugar al baloncesto.

En el mundo académico oficial y también en el informal, luego de la expedición de los títulos profesionales, nadie garantiza que los educandos obtendrán buenos resultados tras la aplicación de los recursos aprendidos al vincularse con los procesos productivos y de competencia. Lo que pudiera denominarse “una póliza de garantía” respecto a que la información transferida resultara realmente confiable, útil y resolutiva de la expectación de necesidades de competencia y de vida de los estudiantes, no existe.

Así que se presenta una primera conclusión– a pesar de la desagradable sensación de frustración que nos asalta – y es que hemos sido engañados. Si, manipulados en un marco fabricado de “necesidades de profesiones y oficios” para el mercado laboral y la industria, dentro del cual se nos condiciona a creer que “esta o aquella actividad es una necesidad sentida del mercado y que tras 4 o más años de formación, al final estaremos enfrentado a un medio que está a nuestra espera porque requiere aprovecharnos como condición para su desarrollo”.

Triste y tardíamente descubrimos que no siempre es así.

Para las condiciones actuales de latinoamérica, es totalmente una ilusión creer que esta condición formulada con tanto sesgo de maldad y manipulación, pudiera corres-ponderse con una ecología conveniente del desarrollo en el buen sentido, concluyendo así en una falsedad auspiciada por los mismos estados, el deficiente diseño de la educación y el mercado de consumo. Con la educación planteada en este triste marco, lo primeros y casi únicos actores que apalancan riqueza son los situados dentro del mismo campo de la educación “condicionante” y engañosa; la misma que “enseña – y cobra demasiado alto por hacerlo -, una información y formación de poco valor práctico y enajenada de la realidad de “necesidades y primicias laborales sustentables”.

Todo parece estar armado para producir profesionales incompetentes, desvincula-dos de la realidad, dispuestos a un sistema de contratación muy barato y obviamente con la tendencia a la incorporación sólo temporal de su fuerza y de su poder mental y, para quienes anticipamos que serán desechados en el corto plazo.

¿Qué tiene esto que ver con una mentalidad cuántica?

Asumo que los seguidores de este blog reconozcan el tema y así puedan digerir el punto de vista que sigue en estas líneas. De no ser así, los invito encarecidamente a que lean y estudien las 57 publicaciones que preceden a la actual, en el espacio de www.ingresarios.com/Blog

Hecha la aclaración e incorporados los conocimientos previos mínimos necesarios sobre la manera como funciona el universo observado desde la relatividad, la física y la mecánica cuántica, ahora sí comenzaremos a enfrentarnos a la pregunta aquí estratégicamente formulada.

La problemática que relaciona el conocimiento y las habilidades aprendidas en los ambientes académicos con la “incompetencia al aplicarlos dentro de la realidad laboral”, es solo un efecto y no es la causa de este penoso contrasentido que fractura la motivación y los sueños de millones de personas con edades situadas entre los 16 y 35 años en el entorno hispanoparlante.

Veo oportuno recalcar esta frase:

La parte de nosotros que ha sido “mejorada con la transferencia de la información que hayamos recibido”, no es la misma parte encargada de comandar y realizar los propósitos ante los cuales nos enfrentamos en el camino del destino personal y grupal>>.

Si esto es así, si esta realidad tan engañosa y pestilente es solo “el efecto”, ¿cuál es entonces su causa?

Este tema continuará la próxima semana.

Hasta pronto Ingresarios…!

JosCas

Jose Edgar Castaño

0 Comments

Leave a Comment

SÍGUENOS

INSTAGRAM

Advertisement

img advertisement
Bitnami