Domingo, 13 Octubre, 2019

Miedo Parte 1/3-

Continuamos en la Parte 1/3 de revisión de Emociones Saboteadoras

 

Hemos aprendido aquí que las emociones “son productos biológicos”, que se proyectan en nuestro cuerpo a través de sistemas fisiológicos y que sirven para mostrarle algo de nosotros a los demás. Cuando desarrollemos el poder del método de auto indagación, también descubriremos que ellas nos demuestran algo a nosotros mismos.

Existen emociones convenientes y otras que, en algunos casos, son inconvenientes.

Para generar la salida de una emoción desde la consciencia hasta la parte neurobiológica se necesita una especie de licencia o permiso del guardián de la Mente Inconsciente que es eso, un guardián de los contenidos inconscientes. El cuidará, de forma pertinaz, que ninguna información privada de tu historia personal salga y quede expuesta ante los demás: Lo políticamente incorrecto tratará de no salir.

Entonces podáramos decir que hay emociones blancas y otras emociones oscuras.

“Cuídate, Mantente alerta y no te dejes engañar…”, tal cual predicaba Buda: Aun las “blancas” te afectarán también en contravía con tus propósitos sanos.

Hoy pretendo describir una manera de “poner a funcionar de nuestro lado a una emoción tan perjudicial a veces, como es el miedo…!

El Miedo tiene un propósito valioso:

El miedo como emoción interferente aparece y reaparecerá en tu vida en diferentes contextos, pero no en todos, hasta que tu entiendas su propósito. Es decir su función. Te hará entrar en un estado fisiológico de incomodidad, débil competencia y ejecución, y te causará aislamiento, huida o te abocará a la lucha.

Nos enfocaremos desde la perspectiva del miedo como “un estado limitante e interferente” de tus comportamientos en algunos contextos. Tiene una base neurobiológica sobre la cual se cimenta y organiza su estructura que es la de una Representación Mental (RepM) y como tal, algunas o quizás todas su partes pueden ser transformadas rápidamente con la técnica del “retoque digital” de las (RepM)s. Esto es posible para quienes se decidan a entrenarse en el tema: Si conoces los principios y se practican las técnicas, podrían resolver la mayoría de interferentes tu mismo.

El miedo, hace parte de un bloque de cuatro emociones interferentes severas, que han sido denominadas por algunos como “Las 4 emociones apocalípticas”. Ellas son: El miedo, el enfado, el odio y la culpa.

Una vez que conoces la estructura del miedo, podrías usarlo como una fuerza para el bien y luego liberarlo para que tu como “su objetivo”, no tengas que seguir sufriendo en una prisión emocionale inútil por más tiempo.

El miedo es muy fácil de “traer, atraer y experimentar”. Si, en cambio, tuvieras el propósito de experimentar felicidad, no te sería tan fácil .

Es fácil percibir el miedo, basta con traer un recuerdo de una RepM atemorizante según tu experiencia personal, y ya está: sentirás surgir en tu cuerpo signos de miedo: contractura de músculos, marcha lenta o parálisis, estremecimiento, cara con apariencia de “desconcierto o sorpresa” y transformación de tu estado emocional.

Como mecanismo evolutivo inicialmente el miedo fue una respuesta biológica para “supervivencia y protección”.

Una de las ventaja de tener miedo en alguna circunstancias es porque te evita el riesgo de salir herido o de perder algo. Te dá la opción de retraerse o apartarse, para volver en un tiempo posterior mejor preparado para la confrontación. “Huir y vivir par pelear otro día”. Imagínate tu sorpresivamente ante un tigre que ha escapado de un zoológico cuando vas por la calle y adviertes su presencia: créeme, la mejor opción ahí es huir, asegurar la vida, y después ya veremos lo que pasa con el tigre.

Haz conciencia de que ya posees mecanismos inconscientes autónomos y automáticos que te salvaguardan de los peligros. Visualízate por un momento en la siguiente situación: “ vas conduciendo el auto o tu moto o bicicleta, y estás yendo a una cierta velocidad, pero con control. Alguien te estimula retandote ahora para que te desplaces a mayor velocidad…,y entonces tratas de satisfacerlo. Vas entrando en una sensación desconocida porque comienzas a experimentar una velocidad nunca antes alcanzada por ti, y como que pierdes tu confianza. Pero sigues dentro del reto hasta que, pasas cerca de un lugar donde acaba de ocurrir un accidente automovilístico relacionado con las altas velocidades. Quizás, tan sólo te baste con recordar un accidente de esa categoría contenido dentro de los archivos de tu memoria. Inmediatamente comienzas a contener la velocidad del vehículo o artefacto de transporte. Porque comienzas a visualizar el daño que se causan las personas involucradas en ese tipo de accidentes, y puedes hasta ver las imágenes de sangre y desmembración de sus actores, escuchar sus gritos de dolor, ver y sentir toda la desesperación y desconcierto. Y así, anticipando el daño corporal y emocional que te puedes producir si persistes en tu “reto”, modificarás tu comportamiento de conductor alocado”.

El Propósito del Miedo

“No tengo miedo de la muerte; Simplemente no quiero estar allí cuando llegue”- Woody Allen

Enfócate en lo siguiente: El propósito del miedo es protegerte de un daño, que puede ser físico o emocional..

De un daño emocional, por ejemplo, de avergonzarte. Un ejemplo es la siguiente situación: Tienes una presentación o sustentación importante de una materia en tu colegio, universidad o plataforma de entrenamiento profesional. Tendrás que estar de frente a un público crítico. Entonces experimentas un miedo. Y cuando haces auto indagación descubres sus raíces: “No preparaste bien el tema. Sientes miedo y éste proviene de un mecanismo inconsciente de protegerte de la vergüenza, o de la burla, o temerás perder el estatus que hayas alcanzado dentro de tu clase o la tradición de buen alumno ante tus maestros”. Así es que buscarás una excusa para no hacer la presentación. No temes a un daño físico sino a un daño emocional. Y el miedo viene aquí con el propósito sano de protegerte.

Tal vez tienes temor a que tu pareja te deje, porque ya pasaste por esa situación antes y tuviste dolor emocional que no te ayudo para nada: Este recuerdo te hará contenerte y de pronto conciliar una situación, para evitar repetir la experiencia del daño emocional., y lo peor, la pérdida de la relación.

Es muy importante, sin embargo, recordar, que el propósito del miedo es positivo.

Podría suceder que el propósito del miedo no se alcance y que pierdas emocionalmente de todas maneras. Pueden existir momentos en los que sentimos miedo de manera inapropiada. Pero mientras entiendas su propósito, puedes guiarlo de nuevo a lo que tiene que estar haciendo dentro de tí, que es estando alineado con tus intereses y luego sí podrías liberarlo.

He aquí algunas técnicas útiles para confrontarlo:

Sugiero auto indagar haciéndote la pregunta:

– ¿Cual esa intención de este miedo, en este contexto y ahora?

Esperar una respuesta.

Si no obtienes una percepción de utilidad de este miedo ahora, entonces ensaya continuar tu tarea controlando el Diálogo Interno con la técnica de atrapar la lengua entre los dientes y ajustando o haciendo un pequeño cambio psicogeográfico. En ese momento usted recupera control y tiene poder sobre el miedo y más apalancamiento en términos de lo que puede hacer con él.

Condiciones que desencadenan el miedo…

Este es el tema de la próxima publicación. Vendrá con herramientas desde la posición de observación y actuación cuántica.

Espero se estén divirtiendo de la misma manera que lo hago cuando socializo información que de otra manera sería inútil: todo este conocimiento es patrimonio de todos, no importa a quien se le hayan ocurrido las ideas… ¡ Es de todos…!

Hasta Pronto.

Jose Edgar Castaño

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