Miércoles, 20 Noviembre, 2019

My Blog de Facilitación Mental Cuántica

“Otras maneras de comportarnos cuánticos sin serlo ni entenderlo”

Por José Edgar Castaño., Neurofacilitador

Potentes herramientas para continuar recreándonos de los beneficios de gestionar nuestras experiencias de vida en el contexto cuántico.

Hoy continuaré otorgándoles “maneras de “ser cuánticos” sin que todavía se comprenda cabalmente qué es eso de “una posición de observación activa, de reinterpretación de la realidad y de una relación de respuesta asertiva y no de reacción emocional aberrante y de paso contradictoria.

En el Blog anterior consideramos la Contra intuitividad del mundo cuántico y de la Integración como dos pilares fundamentales para entender y para funcionar con una “mentalidad cuántica”, aunque no “comprendamos todavía qué es eso. Es como entrar en una piscina, sin saber nadar, caminando y que el agua nos llegue solo hasta la cintura, en un entorno de seguridad, es decir con numerosos y agradables salvavidas atentos a nuestras vicisitudes en dicha experiencia.

Recuerdo que, terminada la universidad en mi ciclo básico de formación como médico, encontré que “no sabia nadar de forma elegante”. De repente “había descubierto que las chicas admiraban a los hombres que de verdad sabían nadar”. Me di cuenta del hecho de que nadaba desorganizadamente, sin método, sin técnica y un tanto tan grotescamente como nadaba un animal: eso era lo que yo sabía hacer dentro del agua: ”nadaito de perro”>> , según se dice en algunas regiones de mi país.

Hoy reconozco que esto derivaba de un proceso auspiciado por mis programas “integrados en la dotación” con la cual nací en este mundo, y que específicamente están relacionados con el Inconsciente biológico. O sea que no descubrí realmente nada, solo experimenté una sensación, sentí, desde el instinto animal que esto pasaba. Sentí una emoción biológico de incompetencia como efecto de la dotación instintiva y esto nada tiene que ver con la conciencia. Viene sin pensarlo, sin ser filtrado por la corteza cerebral más rígida y lógica. Y viene además de forma automática.

El “nadaito de perro” apenas si garantiza nuestro flotamiento en el agua, pero no es suficiente para garantizar la supervivencia y mucho menos para competir entre machos por las hembras como premio, situación que debe mirarse desde la óptica de las competencias instintivas y biológicas derivados de nuestro material genético de la especie: el 98% de nuestros genes son exactos a los de animales que denominamos inferiores, específicamente relacionados o comparados con los homínidos, entre ellos a los bonobos, los chimpancés y los gorilas; los llamados primos hermanos nuestros en el proceso de la evolución de las especies.

Estas consideraciones en el contexto de humanidad no vienen a funcionar de manera tan radical: aunque aprendí a nadar en 4 estilos muy técnicos pecho, mariposa, rana y nado libre más sincronizado con una técnica de respirar tomando aire por la boca y expulsandolo por la nariz, técnica claramente contraintuitiva con la norma fisiológica de tomar aire por la nariz y botarlo por la boca, no me resulto a mi como una competencia adiestrada que pudiera influenciar a la chicas; ellas más bien llegaron a mi territorio atraídas por otros olores y no por la habilidad adestrada para nadar.

Adiestrar una habilidad ayuda mucho pero no supera las expectativas que de manera automática derivan de la dotación instintiva con la que estamos dotados: por tanto, vale un tanto y más si además de adiestrar la habilidad desde la parte técnica y académica, la decidimos dominar con recursos desde la biología y las emociones particularmente e irresistiblemente instintivas.

¿Qué hacer, entre tanto que se desaprende para luego sí aprender de FMC para beneficiarnos de un pensamiento cuántico, más propicio y conveniente para los logros en el futuro? ¿Qué más hacer para transcender la conciencia mediática, la percepción falsa de la dualidad que, para la mayoría y pese a sus malos, resultados sigue siendo tan válida?

Si hay que hacer: hemos mencionado en algunas publicaciones de este blog de FMC que adoptar una posición de observación activa, de interpretación más objetiva de la realidad tanto externa como interna, requiere de estudio, de comprensión de los parámetros nuevos sobre los que se basa y de la manera operativa casi ilógica cómo funcionan los principios de la mecánica cuántica.

Esto toma tiempo precisamente porque es poco comprensible para quienes están muy acostumbrado a los efectos de la casualidad y causalidad, notable en el contexto dualista, escenario muy común de operar y de intercambiar con los demás seres humanos e inclusive con nuestro Yo interior, o Mente Inconsciente.

Mientras que aprendemos sobre lo asuntos de la posición cuántica, -tal y como lo hicimos con el tema de la Contra Intuitividad y la Integración-, seguiremos en la tónica de presentar en este espacio otras herramientas concordantes que permitan comportarnos cuánticamente, aunque todavía no entendamos el proceso en su intimidad.

Revisando los temas que se han venido tratando a lo largo de estas 35 publicaciones en el blog de FMC, encuentro que hemos avanzado un respetable trecho: Hemos revisado en forma extensa ya el tema de la coherencia, con sus 5 elementos inseparables; hemos dado algunas ideas sobre la posición psicogeográfica; se han tratado algunos temas relacionados con los patrones lingüísticos correctas para la formulación de preguntas; se ha hablado ya de nuestro Yo cuántico; y otros asuntos relacionados.

Así que hoy continuaremos con la presentación de algunas palabras sobre “una” posición que debemos trascender en contraposición con viejas mañas:

No hacer Juicios. No juzgar.

Cuando juzgamos dejamos de ser objetivos y tratamos de aplicar un código de comportamientos preestablecido como norma, o sencillamente dejamos aflorar una parte tóxica del ego que pretende e insiste en situar por fuera de nosotros a los causantes y a las causas de todas las cosas que nos perturban.

Juzgar y criticar nos priva de la capacidad de autopercepción y dejamos escapar nuestra responsabilidad en los hechos que propiciamos con los pensamientos y nuestros actos.

Para escapar a este “mal hábito” se puede considerar la siguiente estrategia cuántica derivada de comprender la función de “espejos ” que los demás – situados allá, fuera de nosotros, – cumplen para nosotros.

Como se sabe un espejo es un artefacto que “refleja” imágenes de quien se enfrenta a él. Estas imágenes están desprovistas de emoción y son, de paso, muy objetivas. Son tan directas que muchas de las características que podemos observar en un espejo cuando nos miramos en él, simplemente no nos gustan y desearíamos negarlas o desaparecerlas.

Para quienes no lo saben, todos los demás, allá afuera, actúan como nuestros “espejos”. Sean nuestros padres, pareja, amigos, jefe de la oficina, o personas ordinarias que solemos encontrarnos todos los días como el cartero o el operario de telefonía.

Y sucede que, cuando un atributo o característica de la “otra persona” me disgusta y me causa incomodidad, se debe comenzar a entender que nuestro repudio no es realmente contra esa persona en la cual nos reflejamos, sino que nos incomoda la característica negativa que vemos en él. Pero esa característica discordante e incómoda no corresponde a esa persona, sino que son una proyección de una mala característica que yo poseo, y de la cual o no me he dado cuenta o no quiero corregir a pesar de saber en consciencia que es negativa para mí y que debería transformarla.

La característica que molesta, “ahora observada como rasgo del otro”, debe ser reconocida por nosotros y adoptadas como una parte de nosotros, aceptada y trasformada.

Ayuda en el proceso de trasformación de esa característica negativa, el uso de una herramienta de Auto Indagación que permita identificar la estructura del interferente neuro emocional que se proyecta en el otro: Quiere decir esto que es conveniente elicitar su estructura, y transformarla con los recursos del Retoque Digital de las Representaciones Mentales.

Interactuar con otras personas que nos causan incomodidad, es una excelente oportunidad para descubrir elementos de nuestro lado malo y negativo; la llamada sombra de qué hablan los psicólogos clínicos. Porque es así de simple: proyectamos en el otro un rasgo toxico o dañino que tenemos de nosotros mismos…y que decidimos ocultar o negar.

Este mecanismo también involucra sentimientos, sensaciones y palabras

De ahí se deduce que es mejor no juzgar al otro, porque al hacerlo, estaríamos juzgando una parte de esa persona que a mí me parece mal, que me incomoda, y, como ven es un propio rasgo tóxico de “mis “conductas, comportamientos o carácter que yo tengo en mi y que decido ignorar y no enfrentar.

Una vez que el elemento toxico que veo en alguien tiene una solución en mi interior, entonces, más adelante y cuando regrese a una interacción con esa persona, ya no se me causará más el interferente emocional: se habrá disipado. Y esto sucede porque yo he decidido adoptar el lado malo mío, al hijo prodigo que regresa a casa, con la intención de alimentarlo, consentirlo y darle su corrección.

No es posible corregir un lado malo e incomodo en mi propio carácter sin antes reconocerlo y aceptarlo: es ese el punto de partida para logar su transformación en algo útil y conveniente.

Agradece al universo por tus espejos, incluyendo a tus enemigos: ellos te mostraran realísticamente “tu sombra”.

Hasta pronto Ingresarios ¡

Jose Edgar Castaño

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