Lunes, 18 Noviembre, 2019

Parte 1/3

Por: José Edgar Castaño, NeuroFacilitador

 

Existe una importantísima cantidad de infoenergía (Información + energía) proveniente de los ancestros que sin darnos cuenta, nos sigue, nos alcanza y se nos transfiere, manteniendo imperativamente su drástica capacidad de afectar nuestros pensamientos, decisiones, conductas y comportamientos. Esa información nos llega tanto para facilitarnos los emprendimientos como también para obstruirlos, interferirlos, sabotearlos y hasta causar que los sustituyamos por otros que nada tienen que ver con las propias metas y proyecciones genuinas, que se deberían derivar de las reales y actuales circunstancias de vida contemporánea en que nos vemos y sentimos involucrados.

Para decirlo de otro modo, ésta información transgeneracional -a manera de programas-contiene el inmenso poder de afectar nocivamente los comportamiento y decisiones en el momento presente y distorsionar la visión y desempeño personal en el futuro. Aunque, actuando con justicia, la misma información que recibimos “pasivamente” proveniente de los antepasados, es en su gran mayoría muy conveniente y acertada. Fueron sus efectos tóxicos lo que motivaron el estudio de esta fenomenología, iniciada magistralmente por el doctor Alfred Adler ( 1870 -1937), quién definió esta situación como “La influencia entre miembros de una familia a causa del rol de cada uno de ellos”.

A esta información se le ha denominado también “memoria emocional transgeneracional”, lo cual hace que este tema sea obligado para los traders que intentan adquirir su control neuro emocional como condición para el alto desempeño en su profesión.

Nada tiene que ver esto con los conceptos empíricos del “destino”, o del “karma”. Por el contrario está validado por la investigación en biología molecular y cuantica, y dentro de las modernas formualciones de las ciencias del comportamiento. Auque todavía no se asuma por su capacidad de liberación emocional por parte de las facultades y Escuelas de formación humansitica y de aplicación como la Medicina, la Psicologia aplicada o clinica y la psiquiatria. Mejor que así sea, porque estos potentes conocimientos, de esta manera, se pueden mantener más cerca de la gente del común que es el grupo que más se puede beneficiar de sus convenientes y espectaculares efectos.

Wikipedia cataloga este tema como “Apoyado en conceptos pseudocientíficos como la resonancia mórfica y el misticismo cuántico por lo que carece de evidencia objetiva de su eficacia. También toma elementos no reconocidos de la antropología social, la teoría sistémica, psiquiatría y el psicoanálisis.

Sin embargo la realidad es otra: desde la óptica de la biología cuántica , pero más contundentemente desde la Bioneuroemoción, y la Facilitación Mental Cuántica, como pretendemos demostrarlo a través de esta publicación.

Se debe recordar aquí brevemente que la genética sigue explicando con rigor científico determinista, los mecanismos y la manera como la información relacionada con los aspectos biofísicos, se transmiten de padres a hijos, y de estos a sus próximas generaciones.

La información transmitida por los mecanismos de la genetica, es decir, la biofisica, se relaciona con características tan sencillas como la talla, el color de los ojos, el color de la piel, etc. Estos aspectos heredados geneticamente nos afectan de manera inexorable y no es posible deshacernos de ellos, al menos en forma racional.Afortunadamente solo involucran un 2% del total de lo que pudieramos llamar “la herencia familiar”.

La investigación en biología de los últimos 30 años viene a demostrar que existe otro mecanismo a través del cual se transmiten, de padres a hijos, las caractrísticas de comportamientos y de conductas, que pueden aceptarse como “las estrategias o maneras de comportarse que en algunos contextos nuestros ancestros utilizaron para resolver diferentes vicisitudes en sus vidas”.

Ya la Epigenética no es una más una especulación: ahora mismo es motivo de investigación en los entornos de biología cuántica experimental y sus aplicaciones a favor de resolver asuntos intrincados de interferencia en los seres humanos, es una realidad. Esta moderna ciencia, la Epigenética Conductual, está revolucionando el concepto de cómo se controla la vida. Ahora lo podemos afirmar categóricamente que ¡Los genes no son nuestro destino!.No son algo inamovible y determinante como se llegó a pensar durante un siglo y medio, iniciando con el monje agustiniano Gregor Mendel (1863).

Las influencias del medio ambiente, incluyendo la manera como nos alimentamos, y los alimentos que consumimos; el estrés al cual nos sometemos, y la forma como las emociones nos impactan, pueden modificar los genes, sin cambiar sus secuencia básicas de ADN, y más asombroso aún, estos cambios pasan como Infoenergía para afectar a las nuevas generaciones.

Por su parte Bruce Lipton, contemporáneo nuestro, biólogo molecular y padre de la investigación en “celulas madres”- que ha revolucionado la biotecnología de los transplantes, la clonación y otros sectores de la medicina -, ha demostrado con sus estudios de laboratorio que “el medio ambiente , el cujal opera a través de la membrana celular, controla el comportamiento y la fisiología de la célula, apagando y encendiendo a los genes.”

El siguiente bloque de texto es tomado literalmente de una de las publicaciones sobre epigenética, y, considero que debe estudiarse de manera tal y como se propone sin dar lugar a interpretaciones personales:

” Bruce Lipton Aplicó un concepto básico de la física cuántica al campo de la biología celular, “…el universo cuántico es un conjunto de probabilidades susceptible a los pensamientos del observador”.

Mientras que la biología celular tradicional se ocupaba de las moléculas físicas que controlan la biología, Lipton se centró en los patrones químicos y electromagnéticos a través de los cuales la energía en la forma de nuestros pensamientos y creencias puede afectar nuestra biología, incluyendo al genoma humano.

El asunto novedoso es que sus descubrimientos indican que la mente controla las funciones del cuerpo y eso implica que nuestros cuerpos pueden ser modificados a medida que cambiamos nuestra manera de pensar. Nuestras creencias interactúan con la infinitud de probabilidades del universo cuántico, y éstas afectan a las células de nuestros cuerpos, contribuyendo a la expresión de diferentes potenciales genéticos.

Algunos conceptos tomados del libro The Biology Of The Belief :

Las células aprenden a través de la experiencia, de su contacto con el medio que las rodea, y luego guardan una memoria que les permite adaptarse mejor y anticiparse a los cambios en las condiciones. Es decir, ¡son inteligentes! Esta memoria incluso se mantiene intacta en las células de los órganos donados.

Estudios del genoma han indicado que los seres vivos comparten sus genes no sólo entre individuos de la misma especie –a través de la reproducción– sino entre individuos que no son de la misma especie. Esto ha sido una adaptación evolutiva para aumentar la sobrevivencia de los seres vivos en el planeta ya que los genes son memorias físicas de las experiencias aprendidas por todos los organismos vivos.

Se ha demostrado que la evolución de los seres vivos depende más de la interacción entre las especies que de la interacción entre los individuos de una misma especie. En otras palabras, si el ser humano quiere sobrevivir tiene que ocuparse también de su relación con los otros seres vivos del planeta tierra y no sólo entre los humanos.

Hay enfermedades que sí son causadas por un gen, pero éstas equivalen a menos del dos por ciento de las que sufre la población mundial. La mayoría de la gente viene a este mundo con genes que deberían permitirles vivir una vida feliz y saludable. Las dolencias más comunes actualmente como la diabetes, la enfermedad del corazón y el cáncer no son el resultado de un solo gen sino de la interacción entre múltiples genes y sobre todo de los factores medio ambientales.

La idea de que los genes controlan la biología humana es una suposición que nunca ha sido probada, por el contrario, ha sido rebatida por las últimas investigaciones epigenéticas.

El libro La Biología de la Creencia, de Lipton, promete ser la verificación científica de la unidad cuerpo-mente-espíritu”

Esta información, relacionada con programas o estrategias comportamentales, de pensamiento y de acción, se transmiten por otros canales diferentes a los que la genética usa para transmitir características biofísicas entre los descendientes de un clan. Cuando se busca la matrix que soporta estos programas ancestrales, se encuentra algunos indicios en la llamada “estructura envolvente de los genes”: Sobre ellos se ha reconocido un “capullo proteico” que contiene información, y no se corresponde con los rasgos biofísicos contenidos en las otras zonas de los genes.

Para comprender el tema epigenético debemos aceptar que hay “otras maneras de cómo transmitir esta información; que es diferente a todas las formas de transferencia de información que hoy en dia reconocemos como ortodoxas”: Ondas de radio, pulsacioens electromagnéticas, etc. Hay algo más que causa que estos legados se siga transmitiendo desde los ancestros a sus descendientes, de forma imeperceptibe, “incosnciente” y sutil. Es de una calidad y cualidad que, para el autor de este articulo no tiene dificultad en reconcerse como de tipo cuántico: Infoenergia en el mejor sentido de la palabra. Por esta razón no es afectada por los médicamentos, ni la cirugia ni por las terapias psicológicas convencionales.

Y, para que se animen a seguir estudiando este tema, puedo anticiparles que hoy en día disponemos de las herramientas necesarias, eficaces y ecológicas, para causar que esta información epigenética, cuando es muy tóxica, no siga afectando nuestras vidas y coloque en peligro la seguridad y felicidad de nuestros descendientes.

Hasta Pronto Ingresarios…!

Jose Edgar Castaño

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