Jueves, 5 Diciembre, 2019

Venimos de afirmar que la “incompetencia laboral al aplicar las habilidades y conocimientos adquiridos en los medios académicos”, es solo un efecto y oculta el reconocimiento y entendimiento de su causa que es, y para anticiparlo en pocas palabras, el producto de por lo menos tres hechos primordiales:

1° El desconocimiento de la estructura y funcionamiento de la Mentalidad cuántica,

2°) La desviación de la atención y foco del proceso mental, y

3°) …que la parte de nosotros que ha sido “mejorada y dotada mediante la información transferida dentro de los procesos de educación”, no es la misma parte encargada de comandar y realizar los propósitos que formulamos al enfrentamos con el futuro.

Resulta dramático que estas “causas” no sean atendidas inicialmente por la cultura y la educación que recibimos en los primeros años de vida y que los procesos pedagógicos que nos fueron aplicados más bien han contribuido a reforzar este ocultamiento y han producido que el asunto se mantenga invisible a la capacidad de entendimiento que nos abriga hasta que decidimos trascender la posición de observación de los eventos que se suceden en la realidad que nos implica. De ahí la percepción de que “la formación recibida es engañosa”.

Así que estos hechos de “incompetencia a pesar de la formación y del entrenamiento”, tienen que ver con algo más que no es la mera disciplina, ni la información transferida o recibida, ni con las habilidades desarrolladas, o con los talentos adiestrados y más contundente aún, tampoco se relacionan con las numerosas horas de practica deliberada de esas mismas competencias.

En consecuencia y para abreviar, la principal limitación para percibir ese “resto de la realidad” que nuestro aparato primitivo de percepción no puede captar o capturar, es el punto de observación o de actuación que hemos decidido ocupar como podio preferencial de observación, interpretación e interacción con el mundo que nos rodea.

Esta selección y luego esta amañada posición de observación psico-geográfica se rotula como la “Posición del Observador Pasivo” que, como veremos más adelante, es una posición que por sí sola es insuficiente y muy limitante.

Muy desafortunadamente para nosotros esta “posición” ya nos viene preconfigurada cuando somos engendrados y se continúa a través de la interacción en el medio psicosocial en el cual la educación y la participación cotidiana dentro de las dinámicas de creencias y cánones de familia y de la cultura imperante, nos transforman en presas “vulnerables”, muy fáciles de quedar atrapadas en el condicionamiento de lo “oficial y de lo políticamente correcto”, con total desvinculación de los propósitos fundamentales, personales y grupales, con los cuales trasegamos el sendero.

Se nos causa así una amnesia tóxica que nos provoca, por un lado, “olvidarnos del sentido de nuestra presencia” en el aquí y en el ahora y, por el otro, la no definición y reconocimiento de “algo” que como bandera de algún propósito definido para nosotros en esta etapa de la línea de evolución, poseemos incorporada al diseño que nos soporta.

Aunque no son muchas las variables que se concatenan para dejarnos atrapados en un ambiente de condicionamiento que frena el desarrollo fundamental del Ser, eso sí, es categóricamente prudente reconocerlas y atenderlas lo antes posible.

No es sólo la cultura o la familia. También se vincula a este depósito de causalidades inconvenientes la infoenergia correspondiente a los legados epigenéticos, es decir, a esa otra parte del patrimonio de los clanes de familia que heredamos y que poseen la capacidad de afectar la manera como nos habremos de comportar como jóvenes o adultos de la especie y de reaccionar emocionalmente en el entorno de las relaciones que nos corresponde experimentar y gerenciar con los demás.

Por tanto, la causalidad que pretendemos destacar como el genuino motor de estas singularidades y contrasentidos, se empareja con “una parte de la realidad que no es visible a nuestra percepción ordinaria”: hay una parte del campo de la realidad que nos afecta que no se deja mirar ni descubrir cuando funcionamos solamente dependientes de los cinco órganos de los sentidos que constituyen la dotación neurobiológica primitiva con la cual hemos debutado y funcionamos en este mundo.

Esta historia continuará…

Hasta Pronto Ingresarios

Jose Edgar Castaño

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