Miércoles, 20 Noviembre, 2019

Este tema es bastante cotidiano, frecuente, sutil, contradictorio y tóxico. Aunque también es una fuente inusitada motivacional cuando la integramos a los procesos genuinos y sinceros para la maduración emocional.

Sería inútil tratar de averiguar si hemos sido, o somos o seremos inseguros. Por el contrario debe resultar más ecológico aprender hoy, por lo menos, el uso de esta herramientas derivada del campo de las infinitas posibilidades que es siempre el tema central que nos reúne en este espacio.

El primer “antídoto o herramienta” que facilita, de forma directa, enfrentar y aplacar cualquier tipo de inseguridad en los comportamientos y conductas, es ” el quinto elemento de la coherencia: la expansión”. Brevemente recordemos aquí que la coherencia es el estado final de experimentar todo dentro del siguiente esquema:

Pensar, decir, hacer, sentir y expandir… lo mismo.>>

¿ Cómo funciona este principio de la expansión, ahora aplicado a manera de herramienta para transformar , en algo más conveniente, cualesquiera que sean “nuestras inseguridades” ?

Para esto debemos puntualizar una de las condiciones o condicionamientos que generan muchas de las dudas o sentimientos de inseguridad a largo de la vida. Nos referimos a la percepción de severa estrechez de la “llamada zona de confort” que distingue y aflige a quienes sufren de inseguridad.

Este “embudo” o túnel estrecho de visión, es una de las características más relevantes de esta emoción perturbadora: las personas inseguras funcionan dentro de una zona de confort demasiado estrecha. Por eso consideran que hay muy pocas posibilidades de variabilidad para su interpretación y acciones en el mundo real. Los inseguros viven como en una encrucijada interna, de la cual no se dan cuenta, y pretenden que las soluciones a este estado perturbador, siempre están situadas por fuera de ellas.

Funcionan bajo normas muy rígidas y resultan ser inflexibles; se deleitan solamente en aquellas cosas que pueden controlar de manera más o menos total; se arriesgan solamente en los contextos predecibles; la incertidumbre de la vida -obviamente del futuro,- les incomoda. Son muy críticas del comportamiento de los demás pero no toleran la crítica ni la auto critica aplicada sobre ellas mismas.

Tienen demasiado miedo a equivocarse, a cometer errores. Esperan que todos los demás hagan y cumplan, como relojitos, sus deseos y sugerencias. Desarrollan un temor excesivo a cualquier acción que los arriesgue a situaciones desconocidas, aunque puedan resultar ser de conveniencia para ellas, y este sentimiento las deja paralizadas, situadas en ciertas zonas que establecen como norma ” el no cambio, el no movimiento, el no avance, el no riesgo”…porque de esa manera, al no cambiar nada, tampoco hay riesgo de nada y se evita el sufrimiento.

Situadas en esta zona estrecha de comodidad, auto generan su propio espacio muy limitado para el crecimiento personal y su extensión de servicio bien intencionado a los demás. Además, marchando dentro de este camino estrecho de confort -que es lo que les dá seguridad,- no pueden permitirse el espacio emocional suficiente y adecuado con las demás personas. Esto causa que estén ” muy próximas a las vivencias emocionales de los demás”. Tan cerca que “llegan a pensar que las emociones extrañas los tocan y contaminan, lo que hace que decidan separarse irracionalmente de las acciones de comprensión y compasión con las personas que las rodean.

Existen todavía algunas características adicionales de esta emoción de inseguridad interferente y nociva. Para resaltar una de ellas, la culpa que, en manos de los inseguros, es proyectada por fuera de ellos y recargada en los demás. Cuando se sienten molestos encuentran en el otro al causante de la situación. Les encanta criticar, pero no aceptan críticas sobre ellos mismos. Uno de mis maestros de formación asegura frenéticamente que las personas inseguras son “falsas”: no nos trasmiten de forma genuina y sincera sus verdaderos sentimientos ni la visión que puedan llegar a desarrollar sobre la realidad en la cual se mueven. No son autenticas y no muestran sus estados emocionales de manera transparente. Y este es también el origen de la manipulación, de la cual son capaces en forma maestra.

Hasta aquí, una lista de cualidades de esta “zona de confort tan estrecha” a través de la cual marchan las personas inseguras.

Una analogía nos prepara para comprender cómo la expansión resulta ser un cura para este estado de duda permanente: A una persona se le otorga una premio para ir durante tres meses a un país que no conoce, en el cual se habla un idioma diferente al suyo. Este presente incluye muchas actividades de relación con los demás: no es un viaje para simplemente conocer sitios turísticos e interactuar solo con guías y traductores. Este premio da la posibilidad de conocer e interactuar, en forma más directa, con los habitantes de aquel lugar. Por este motivo, el premio incluye una preparación básica en el manejo del idioma del lugar que se va a visitar. La persona insegura va a rechazar el premio, no se va a arriesgar a convivir con personas que no conocen y que ni siquiera hablan su lengua. Ni se van a dar la oportunidad de aprender algunas cosas básicas del idioma que se habla en ese lugar. Se limita pensando de la siguiente manera: Estoy muy vieja para aprender otro idioma>>; Qué pereza estar más de una semana en un lugar que no conozco>>.

Resaltamos que a las personas inseguras le molesta mucho, quizás demasiado, los estados de incertidumbre. Para los demás, la incertidumbre hace parte de esta experiencia de humanidad en este espacio/tiempo. Es algo totalmente natural especialmente en los procesos que involucran la variable del tiempo futuro. Es completamente natural advertir este sentimiento de incertidumbre cuando nos proyectamos desde el momento presente al campo del futuro: ahí no sabemos qué es lo que vamos a encontrar y mucho menos qué podría acontecernos como experiencia.

El proceso de transformación de los estados de inseguridad, tiene que ver con la toma de consciencia sobre una mentalidad condicionada y reactiva. En el proceso de este “despertar” paulatino de la consciencia, vamos progresando en la experiencia de la coherencia como el mejor parámetro que nos asista en los nuevos caminos que decidimos trasegar: pensar, decir, hacer, sentir y expandir…lo mismo!

La inseguridad no se va a ir del patrón mental de algunos de nosotros por el solo hecho de “pensar ” en ella. Tampoco por el hecho de “hablar” de ella. De ninguna manera experimentar la inseguridad, haciendo las cosas “dubitativamente”, causará su colapso.

Finalmente, al “sentir” la inseguridad como una manifestación del lado malo, de la sombra que todos poseemos como proceso inconsciente, ya estaremos entrando en la recta final para lograr su derrota. Sentir coincide con el “darse cuenta” de que en realidad allá afuera de nosotros no está la causa ni el remedio para solucionar la inseguridad…

Las raíces de esta emoción interferente para el disfrute de la felicidad, se desvanecen cuando propiciamos la expansión de nuestra consciencia; y esto es posible porque esta expansión rompe con los limites auto impuestos sobre la estructura ilusoria de “las estrechas zonas de comodidad y de confort”, que en alguna etapa de la vida hayamos considerado como parte o toda la realidad que nos afecta.

Llegará un momento en el que, al “encontrarnos en un lugar existente aunque desconocido para nosotros”, nos regocijemos genuinamente en lugar de asustarnos debido a que tenemos la posibilidad de aprovechar impensadas oportunidades que ese nuevo paraje nos manifiesta. Ese instante en el cual podamos sentir que estamos sumergidos dentro de la vivencia de una emoción desacostumbrada, y al mismo tiempo maravillosa por su novedad. Ese tiempo cuando, finalmente tengamos la nueva capacidad de “experimentar” el disfrute de lo desconocido; de vivir la vida propia de manera propia, sin proyectar nuestros miedos sobre los demás; sin criticar; y desarrollando la auto observación sobre nosotros mismos.

Será el momento en que erradiquemos el temor, las dudas, al incluir la incertidumbre sobre el mundo y sus posibilidades como la regla fundamental en la cual recrearnos, para gozar la vida dentro de este panorama, encantados en la delicia de vivir sin saber que depara el siguiente evento.

Coincidirá ese momento con la expansión sin limites del Ser, Y será el nuevo punto de iniciación porque al expandir la consciencia, se rompen los linderos estrechos, tediosos y limitantes de las zonas de comodidad y de confort que nos hayan mantenido adormilados durante años…

Hasta pronto Ingresarios..:!

Jose Edgar Castaño

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