Viernes, 6 Diciembre, 2019

¿ Cuál es la dirección de nuestra casa en la inmensidad del universo? : Un dato requerido por el Yo cuántico, nuestro doble.

 

Qué tal esta dirección:

Conj. residencial XXX

Torre XX, Apto ww

Cll ww # xx-ww

Zip 1000100

Bogota, D. E

Cundinamarca

Colombia

Suramérica

Planeta Tierra

Sistema Solar

Brazo de Orión

Vía Láctea

Supercúmulo de Virgo

Super-Supercúmulo de Laniakea

Esta es mi ubicación cósmica, o sea mis coordenadas en el universo. Cada uno de ustedes puede hacer el ajuste en las primeras líneas de esta dirección y obtendrá las suyas propias. El dato va a ser muy útil cuando estemos entrenandonos en la metodología para llegar a poner en funcionamiento al Yo Cuántico.

Para aquellos que procuramos entrar y permanecer la mayor parte del tiempo posible dentro del campo cuántico – ese mismo “territorio” unificado en el cual funciona nuestra neurología, el inconsciente y la consciencia misma-, nos deviene una imperiosa necesidad de definir nuestra posición o localización cosmogónica, dato que nuestro Yo cuántico requiere tanto para retornar información como también para establecer el punto de partida desde el cual inicia sus poderosísimas y veloces exploraciones y experimentaciones en el lapso situado entre el momento presente y el futuro.

A quienes lo tome por sorpresa el tema, los invito revisar, en forma directa, la pagina en internet del astrofìsico Jean Pierre Garnier Malet, creada y actualizada desde 1998, en dónde se presenta de forma original y con rigor científico la “teoría del desdoblamiento del tiempo/espacio”:

http://www.garnier-malet.com/es-scien/

El investigador publica allí mismo las fórmulas y ecuaciones matemáticas que lo han llevado a las conclusiones sobre el concepto del desdoblamiento del tiempo/espacio y que cualquiera puede probar y proponer adicionales soluciones.

Jean Pierre Garnier ha superado la etapa de curiosidad y cuestionamiento de sus modernas teorìas y, tras largas experimentaciones realizadas en laboratorios de aceleradores de partículas en los últimos 15 años hasta la fecha actual, ha permitido

llegar a “ rebatir” – en forma contundente, las mediciones de Newton, Kepler e inclusive algunos cálculos relacionados de la teoría de la relatividad de Einstein. Y, un hecho muy singular es que mediante la aplicación de las nuevas formulaciones emanadas de la teoría del desdoblamiento del tiempo, se ha superado el límite impuesto por Einstein acerca de la velocidad de la luz, precisada por el en un valor cercano máximo a 300.000 km/seg.

Lo más veloz en el universo es la velocidad a la cual se mueve el Yo cuántico o energético -nuestro doble – que se define como 30 millones de veces la Velocidad de la luz propuesta por Einstein.

No se están cambiando fundamentos de la física o de la teoría de la gravedad, sino que se ha podido establecer cálculos y mediciones relacionadas con los fenómenos de los cuerpos celestes mayores, con muchísima mayor precisión que los alcanzados por sus predecesores de los siglos XVII y XVIII. Igualmente, ha permitido “explicar y medir” muchos de los fenómenos de la materia que abundantemente llena más densamente nuestro universo: la materia oscura. Sucede que, las mediciones más exactas de los fenómenos de comportamiento de las micropartículas, permite ahora aplicarse al comportamiento de los grandes conglomerados del universo, llámense estrellas, galaxias, y cúmulos, generando un conocimiento con mayor precisión matemática.

La materia “blanca”, o sea la que conocemos y sobre la cual se fundamenta el 99% todo el conocimiento científico y en la que se sustenta la física actual, es apenas un poco menos del 5%, respecto del total de la materia y de la energía que existe. Otra evidencia que ratifica que lo que “conocemos o percibimos del universo” es muy poco respecto del total mayor que se desconoce, se fundamenta en el hecho de que nuestro aparato de percepción de la realidad – una estructura neurobiológica que sustenta a los órganos de los sentidos-, es capaz de percibir solamente el 0.8% del total de las manifestaciones del espectro electromagnético que es el rango mayor dentro del cual interactúan todas las fuerzas del cosmos “conocido”.

Finalmente debe saberse que, según Jean Pierre Garnier, este reconocimiento de la existencia de “este doble” -en un espacio/tiempo paralelo- es ni más ni menos “un principio vital”, como lo es por ejemplo, el automatismo respiratorio que preserva la vida cuando nos quedamos dormidos, ya que continuamos respirando en forma automática, es decir, en forma incosciente. Por tanto, estamos reconociendo un proceso de mucha utilidad situado dentro del campo de la consciencia, todavía más amplia.

Si nos decidimos a entrenarnos y a conocer mejor este “principio vital”, vamos a poder disponer de un poderoso recurso, al fin, para indagar en el campo del futuro respuestas a asuntos y problemas que puedan estarse planteando en el momento presente. Y, este proceso no es una adivinación ni una premonición: se trata del concepto de la anticipación que es, finalmente, un principio matemático.

Por tanto, estamos a puertas de entender y de crear “esos necesarios” recuerdos del futuro que serían la huella de las incursiones – con sus resultados – del Yo cuántico en el futuro, “memorias” que proponemos denominar como prosmnemos (Recuerdos del futuro), en contraposición con el término de Memorias (recuerdos del pasado).

Esto es posible dentro del campo cuántico que involucra mayormente la expresión de esa parte mayor de la realidad “intangible” que nos acompaña y que espera ser reconocida, estudiada y utilizada para el bien de la humanidad.

Jose Edgar Castaño

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