Viernes, 6 Diciembre, 2019

Hoy vamos a considerar los elementos del campo cuántico involucrados en esta estructura de la Mentalidad, el Diálogo Interno (“la vocecita”), que tiene la capacidad de modificar el resultado de nuestras decisiones al actuar como un asesor interno de alto poder.

Hemos aprendido en los textos de psicología o de Programación neurolingüística, o quizás lo hemos auto descubierto, que existe dentro de nosotros algo así como un programa o sector de la mente que “nos habla”, que nos “comenta”, que nos “objeta”, que a veces “facilita una decisión o que a veces la obstruye”. Y que raras veces – pero convenientemente – se queda “en silencio”.

Si aún no tienes consciencia de este componente de la estructura de tu mentalidad, basta con que te hagas la siguiente pregunta para descubrirlo:

“Ahora, respóndete a ti mismo, sin usar la voz, ¿cuáles son los colores de la bandera de tu país?>>

Ahí está llegando la respuesta y como puedes darte cuenta “una vocecita interna, contra intuitiva y silenciosa, te está dando una opinión”.

También se hace notable su existencia cuando “creemos que leemos en silencio”. Lo cierto es que no ocurre así porque cuando lo intentamos hacer de esta manera aparece una sub vocalización (Voz sin sonidos) que retumba dentro del campo de la mente, sin que esté confinada a un lugar en especial y quizás desbordando el límite de la conciencia mediática o mente Directora.

La otra manifestación de “la vocecita interna” ocurre cuando estamos en las interacciones con los demás, y especialmente en las relaciones de negocios o acuerdos: Ahí está la vocecita “comentando, opinando, y a veces, de forma imperativa ordenándonos hacer o tomar X o Y decisión.

Como estructura mayormente ligada al territorio de la mente Inconsciente, su velocidad de proceso es muy rápida. Nos propone respuestas a las preguntas de los demás, o a las preguntas que nos hacemos a nosotros mismos, en menos de 200 milisegundos, mientras que la Mente directora genera repuestas después de los 400 o 600 milisegundos y, generalmente, con rangos de latencia mucho más extensos (segundos, minutos, horas, dias…). No parece ser gran cosa este “lapso de tiempo”, sin embargo, cuando de tomar decisiones se trata, la Mente Directora se acoge a las opciones que primero se le presentan y esta latencia o “delay” de tan solo 200 a 400 milisegundos causa, en la práctica, que en un momento dado “terminemos adoptando una respuesta escogida de entre un repertorio o menú de opciones que la Mente Inconsciente rápidamente propone a la Mente Conciente”, que es la parte de la mentalidad que finalmente decide que hacer con la información. El problema es que “no siempre” este menú de opciones de respuestas que aparece tan rápidamente, contiene las opciones “genuinamente ligadas al deseo y beneficio de la transformación” personal conveniente y necesaria para nosotros en un momento dado.

Es prudente precisar aquí que la información que retro alimenta a las propuestas provenientes de la Mente Inconsciente está suplida por varias fuentes, entre ellas, la carga Epigenética o legados ancestrales (familiar y etnia), la carga del instinto biológico de la especie y los aprendizajes derivadas de las propias experiencias de vida de cada persona. Y todo este compendio viene a enfrentar la interpretación que hacemos de los eventos o asuntos o vicisitudes, dentro del contexto real en el cual se está llevando a cabo una cierta relación (pensamientos, negocios, amistad, amor, transformación, innovación y creatividad).

Desafortunadamente suele ser un asesor “sesgado” y ligado al plano de las creencias fundamentales y más primitivas arraigadas en nuestras memorias (biológica, transgeneracional, personal, familiar, colectiva, universal) y a las propias instauradas dentro del compendio de sucesos o eventos que hayamos vivido hasta el momento actual). Es así como está “dialéctica” con nosotros mismos viene como reacción más que como respuesta a las situaciones y contextos actuales, reales y puntuales y que están ocurriendo en el aquí y en el ahora.

¿Por qué razón las propuestas del Diálogo Interno (D. I.) suelen ser generalmente contradictorias, contraproducentes y poco favorecedoras de las acciones para la transformación de algunos patrones tóxicos de nuestra mentalidad?

Quizás la explicación fundamental radica en que el (D.I.) se alimenta del material que, o bien proviene de los archivos de memorias del pasado (recuerdos, asociaciones aprendidas), o de la ausencia de las memorias del futuro (“prosmnemos”). Es un juego encasillador y restrictivo que desconoce la posición del “aquí y del ahora”, que es la verdadera situación de poder para causar cambios radicales.

Cuando la atención y la dirección del flujo del pensamiento se desplazan hacia el pasado, allí solamente se encontrarán “archivos de memorias” de las experiencias que ya se han vivido, aunque no en su forma original, sino con el sesgo de “nuestras propias interpretaciones” de esas vicisitudes de origen. Es decir que aplicamos un “filtro” personal también a los recuerdos de las cosas que ya se han vivenciado. Como consecuencia de ello, hablamos de que no guardamos la grabación de una película o videoclip original, sino una Representación Mental (un constructo virtual) acomodado o re-editado con el filtro de la propia personalidad. Esto hace que dos personas que hayan asistido – por igual – a un mismo evento, graben recuerdos no totalmente homogéneos de los hechos que allí se sucedieron. Y lo que para uno de ellos puede haber sido tema de felicidad, para el otro puede haberse interpretado y guardado como una experiencia de desagrado y repudio.

Hasta aquí esta primera entrega sobre el Peso gravitacional del (D.I.), esta poderosa parte dentro de la estructura de la Mentalidad cuántica que a todos conviene conocer, para después trascenderla dentro de un ejercicio de consciencia y coherencia.

La próxima semana la continuación de este tema.

Hasta pronto Ingresarios…!

Jose Edgar Castaño

1 Comment

Jhon Camejo Septiembre 18, 2019 at 5:19 pm

gracias Doc por el articulo, la voz interior contamina el trade en toda su gerencia (entrada y salida) , aprender a callar esa voz es fundamental.

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