Jueves, 5 Diciembre, 2019

Las Bases biológicas de la Mentalidad Cuántica.

Por José Edgar Castaño,

Neurofacilitador

 

Es por el efecto de la tendencia predominante del pensamiento determinista que para muchos es necesario comprender hasta la saciedad, cuál seria la estructura biofica en los seres humanos que sustente el funcionamiento mental en el modo operativo cuántico.

Desde las recientes propuestas de Penrose (1994), físico y matemático de nuestro tiempo, quien vive aún, ha sido mucho el ruido que a nivel de las ciencias se ha ocasionado. Se vienen haciendo innumerable experimentaciones en mecánica cuántica, con resultados algunos a favor y otros en contra de sus postulados. El inusitado interés se debe a que estamos enfrentados al tema de la consciencia, del Observador activo y a la manera como se pueda llegar a una concreción de un axioma advertido ya desde los albores de la física moderna, en la década de los 30s, y es el de que “nuestro cerebro no es computacional”.

Esto contrasta con la intencionalidad de los desarrolladores de los microprocesadores y de los computadores en los años 80s, que es la de mostrarnos la “semejanza que hay entre la mente humana y la inteligencia artificial”. Pero no hay tal producto fabricado que satisfaga la tan “anhelada tarea de recuperar la decoherencia en los sistemas vectoriales, de manera “automática”. Todo sigue en el mismo punto. Cuando un sistema computacional si se mantienen dentro de sus parámetros de estabilidad, se seguirán dando las misma respuestas predecibles, hasta que ellos mismos. entren en la decoherencia ocasionada por la bulla de la interferencia de otros medios de informaciòn y de energía. Y sin mostrarse capaces de reparar estas singularidades.

El cuello de botella en el diseño de los nuevos microcomponentes y semiconductores, es que, una vez se salen de sus patrones de “energía estable para conservar infoenergia estable”, ellos no funcionan bien y son incapaces de auto solucionar estos estados de inestabilidad. Lo que se sabe en el mundo de la energía es que, una vez un sistema vectorial/espacio estable se rompe, produce cambios en su energía y resulta transformado en otra cosa con una deformidad de la información. En general, al salirse de una configuración predefinida y autosustentada, no se “sabe” como retornar a ella sin afectar la energía de los sistemas.

En los últimos 10 años de investigación un nuevo teorema cuántico ofrece la solución ta este impase. Debe resaltarse aquí que los postulados de Penrose y de estos nuevos investigadores, están satisfaciendo las ecuaciones teóricas de los modelos matemáticos, pero todavía no ha habido lugar para que la experimentación seria compruebe estas formulaciones. Sin embargo, debe recordarse que, el principio matemático del fenómeno fotoeléctrico, inclusive antes de ser entendido en los laboratorios, ya había producida la tecnología para que las puertas se abrieran “aparentemente solas” cuando nos aproximamos a un supermercado.

Lo que significa que se le esta sacando utilidad a los principios cuánticos aun sin comprender totalmente y demostrar experimentalmente sus postulados.

Experimentos de los años 60 y 70S, en manos de Haronov-Bohm, han demostrado que el Spin de un Vector que estaba en un campo estable de energía, y que evolucionaba dentro de ciertos parámetros en el tiempo, cuando fué sometido a girar alrededor de un campo electromagnético durante un tiempo, y luego retirado de allí y colocado en su antiguo entorno energético nuevamente, ya mostró una carga de energía que resultó ser diferente a la nativa y que además resultó correlacionada con la energía de la última experiencia.

El hallazgo se logra luego de someter un electrón a girar en un campo magnetico, un imán. Pero se trata de un electrón que estaba previamente entrelazado con otro igual , situado a más o menos 600 metros de distancia. Es la primera vez que se demuestra que un efecto del campo afecta al estado de un electrón, y que dicho cambio permanece sin modificar la energia del sistema.

El desarrollo de la neuro biología y la experimentación animal, han llevado al re-descubrimiento de los microtubulos, que son canales situados en el citoplasma de las celulas nerviosas, en sus axones y dendritas. En este momento se reconoce que lo microtubulos, inicialmente denominados neurotubulos porque se evidenciaron por prime vez en las celulas nerviosas -neuronas- estan presentes en la totalidad de las difrentes clases de celulas que componen al cuerpo humano.

La arquitectura de los microtúbulos, es el de canales cilíndricos, como autopistas para el transporte de proteínas y sustancias a grandes velocidades dentro de la célula. Los ladrillos con los cuales se edifican estos túneles, son estructuras llamadas tubulinas, de origen proteico. Su distribución estructural,, es decir su diseño obedece a dos configuraciones diferente,sea que estén compuestos de Alfa o de Beta tubulinas, algo así como un código binario de 0 y 1. Se ha podido demostrar que las proteína de Tubulina actúan como conectores y son capaces de inducir configuraciones, agrupando a decenas de estas piezas de tubulina alfa y beta. Esta capacidad, la de re orquestarse en el tiempo/espacio, hace que sea posible guardar toda la información, sin olvidar la info de la configuración inicial, es decir, al adoptar una u otra configuración se cambia su calidad de información. Y sin que esto afecte la energía del sistema. Igualmente se ha observado que cuando hay situaciones extremas que cambian el entorno de estos microtúbulos, las mismas estructura, en resonancia con otras a distancia, es capaz de reorganizarse, de auto repararse. Y también mantienen una identidad propia, adoptando una u otra configuración.

De ser así, definitivamente el cerebro, o mejor dicho, todas las células del cuerpo se comportan como una cerebro cuántico, que es capaz de transformarse, sin variar su energía, y de adoptar configuraciones más efectivas para el proceso de la información.

Por tanto, a la luz de los conocimientos del momento, nuestra capacidad para el proceso mental cuántico NO ESTARÍA o dependería de la glándula Pineal, ni de la hipófisis, o de otros organelos intracelulares o de los desmosomas que como conectores mantienen unidas a las células entre sí.

La capacidad de una mentalidad cuántica estaría ubicados en las configuraciones de los conglomerados de tubulinas alfa y beta, sus dos estados posibles de existencia, y en resonancia y entrelazamiento cuántico, permitiendo un salto cuántico de la información. Con la capacidad de aprender o responder a nuevas situaciones con el solo cambio de sus configuraciones topológicas, sin afectación de su arquitectura biofísica y, sobre todo con la capacidad de autorepararse, de retornar a estados previos de equilibrio energéticos cada vez que entran en estados de inestabilidad, a causa de estímulos externos, es decir, cuando se encuentran en decoherencia.

Esto ha tomado el nombre de topología cuántica, y está permitiendo la comprensión de que nuevas configuraciones de los componentes de un sistema, sin variación de su hardware, puedan extender sus efectos – o hacer llegar la información a zonas alejadas de un sistema sin variación o pérdida de su energía intrínseca. Así mismo permite que un mismo sistema, con sólo cambiar su configuración topológica, sea ahora capaz de procesar nueva o diferente información sin que se pierda la nativa.

Esto es un atributo de la expansión como fenómeno cuántico.

Un sistema así, es cerebral y más que eso resulta ser un sistema que soporta un estado de consciencia.

Hasta pronto Ingresarios …!

Jose Edgar Castaño

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