Domingo, 13 Octubre, 2019

Parte 2/3

Por: José Edgar Castaño, NeuroFacilitador

 

Para continuar repasemos unas breves ideas de la publicación anterior con relación al tema de las “Lealtades Invisibles”.

¡Comprobado!. Es verdad que existe una importantísima cantidad de información proveniente de los ancestros que, – de manera inconsciente – nos sigue, nos alcanza y se nos transfiere, manteniendo imperativamente su drástica capacidad de afectar los pensamientos, las decisiones y las conductas y comportamientos en el momento actual de la vida. Constituye un conjunto de programas relacionados con los comportamientos y maneras de reaccionar de los ancestros, allá en la lejana dimensión de un tiempo pasado, básicamente relacionado hasta la tercera o cuarta generación, allá detrás de nosotros. Esto significa que la información de la manera de reaccionar a las vicisitudes de la vida y del ambiente de los ancestros, hasta hace un poco más de 200 años, nos viene empaquetada en este sistema de “transferencia de datos o memorias ancestrales”.

Si tan sólo reflexionáramos un poco sobre el contundente efecto que los comportamientos y el carácter de los abuelos causan sobre sus nietos, encontraríamos que estamos hablando de unas experiencias ocurridas entre 90 a 150 años atrás. Dentro de la genealogía de las familias o clanes familiares encontramos que se produce más impacto transgeneracional en la distancia abuelo a nietos, que en la de padres a hijos. Aunque no deja de ser super importante también el efecto de los bisabuelo

sobre los hijos más niños o jóvenes que abundan en este planeta.

No hay manera de escapar a este proceso de transferencia de las “memorias epigenéticas, también denominadas “transgeneracionales”, y a sus efectos. A través de este mecanismo se nos transfiere un paquete muy grande de información que contiene “cosas” muy convenientes, otras regulares y obviamente y de manera natural, algunas contraproducentes y hasta “tóxicas”.

Este paquete de “cosas” que se nos transfiere se relaciona tanto con comportamientos y conductas, como también con las estrategias o las maneras de resolver los problemas que los ancestros utilizaron en los ambientes que les correspondió experimentar y vivir. Lo cual significa que se trata de memorias provenientes de experiencias reales vividas por los antepasados en los clanes familiares que nos precedieron. La intención de la epigenética es que “esta información se transfiera a generaciones futuras y no se pierda” dado que se llega a considerar como un patrimonio de la especie, como algo que puede llegar a ser de utilidad para sus nuevos integrantes: yo las veo como un manual de estrategías.

También vienen incorporados en este paquete de “cosas”, los patrón que causan y generan la manifestación de la inmensa mayoría de las dificultades de adaptación mental y neurobiológicas relacionado con los estados que merman la capacidad, incluidos las trastornos disfuncionales, lo que quiere decir que no causan cambios o daño de las estructuras celulares de los órganos y tejidos. Es pertinente recordar que la información epigenética, aunque ligada de alguna manera a los genes, “no causa ni afecta su estructura físico química”.

Es pertinente precisar que quién escribe estas líneas es un NeuroFacilitador que viene aplicando las técnicas neuro transformacionales derivadas de la epigenética, todos los días en sus clientes y pacientes, en los últimos 3 años, con contundentes efectos benéficos sobre los “interferentes, bloqueos, y sabotajes que, en un más del 80% de los casos, son finalmente la causa que subyace o se oculta tras la cortina de los “malos hábitos”, y tras la interferencia neuro emocional que a muy frecuentemente obstruye el camino al éxito en los emprendedores

La información epigenética que nos llega de un modo natural e inevitable hace parte del patrimonio genético general de la especie humana. Es una información muy especial y tiene que ver con la participación de la consciencia y las emociones como motores principales en el proceso evolutivo.

¿ Para qué nos llega esta información trans generacional? ¿ De que manera nos puede ser útil y también contraproducente?.

Antes de dar respuesta a estas preguntas es necesario saber que los legados epigeneticos no se manifiestan ni afectan a todos los descendientes de un clan familiar por igual. La información como un todo está en la memoria global del clan, aunque solo afecta especifica y puntualmente a “uno que otro” de sus miembros.

Ahora sí la respuesta: está información de memorias transgeneracionales nos llega con tres posibilidades operativas:

1º Para repetirla o aplicarla. Esto significa que si un miembro de un clan familiar moderno, es decir, de aquellos situados en la punta más contemporánea de un árbol genealógico, se encontrara inmerso en una situación problemática e impactante de vida y dentro de un contexto “semejante o parecido”, a una situación que muchos años antes ya fue experimentada y resuelta de alguna manera por un ancestro, ahora este nuevo representante del clan familiar, puede “usar la misma estrategia”, de manera automática, – de forma inconsciente, “”sin darse cuenta”- y sin tener que aprenderla desde cero, porque es como “tener una solución “ heredada” y ya metida en la cabeza, en el modo “ stand by”, o suspensión, desde antes que apareciera el problema a solucionar. Además con el agravante de que cuando aparezca la situación problemática a resolver, sin mediar ningún proceso de filtro por parte de la mente conciente o Directora, aquella va a ser la solución que el individuo va a adoptar como desenlace. El problema deviene porque: es una solución que fue útil en el pasado en un contexto diferente al actual, y por tanto no necesariamente va a resultar en una evento útil o conveniente.

2º Para transmitirla: Corresponde al estado de “ Portadores sanos” de una información o de un programa. En este caso no afecta al sujeto, no lo hace “responder con estrategias aprendidas” ante eventos de su mundo real y actual. Sin embargo va a transmitir esta información a sus descendientes.

3º Para Trascenderla: Corresponde al estado o situación de “los reparadores”. Esta forma se manifiesta en dos pasos: El primero cuando el individuo observa y se resiente con la manera cómo está respondiendo ante ciertos estados problemáticos. Descubre que, aunque resuelve los conflictos, las soluciones no perduran o no tienen el alcance ni la consistencia deseables. O nota que la solución causa más deterioro y finalmente resultados contraproducentes. Adicionalmente puede auto indagarse y descubrir que la solución no parece provenir de él mismo, sino que es algo extraño o añadido artificialmente a su propio proceso de pensamiento; algo así como si una “fuerza extraña, y muy poderosa, le hiciera responder de cierta manera, aunque conscientemente él no quisiera hacerlo así”.

El Segundo paso: Se da cuando el individuo decide “ oponer resistencia a la respuesta que le viene en forma automática”, y la cuestiona y se lanza con una solución diferente al estado problemático que lo esté afectando. Luego continúa en la experiencia deliberada de aplicar “soluciones diferentes”, contra intuitivas y más congruentes con su actual entorno bioecológico, familiar y social, aunque de manera muy difícil y con un alto consumo de energía. Significa que antepone la consciencia a su instinto biológico y ancestral.

Este penoso, pero conveniente ejercicio, termina por causar una reparción y mejor aun, determina que trascendamos al disfrute del mundo real y contemporáneo, re interpretando y adoptando nuevos patrones de conducta más convenientes y acordes con la realidad actual que nos corresponde vivir y experimentar. El asunto penoso es que toma varias generaciones de nuevo para que se constituya en un consistente patrón epigenético que de nuevo será “legado” a los especímenes más recientes de la especie.

En nuestro auxilio y con disposición discrecional vienen las técnicas epigenéticas para causar la “reingenieria” de los patrones de esta información transgeneracional, a través de protocolos que en manos de los expertos requieren tan solo de alrededor de una semana para su aplicación, y de seis semanas para lograr el ajuste de los patrones de inforenergía contenidos en estas memorias transgeneracionales. Su correcta aplicación ahorra esfuerzo y sufrimiento, y sobre todo tiempo dado que los patrones negativos contenidos en estos legados son re-editados, no en cien años, sino en unos pocos días.

Hasta pronto Ingresarios…!

Jose Edgar Castaño

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